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La
palabra Radiestesia fue creada y aprobada en un Congreso celebrado
en Avignon, Francia en 1933 para substituir el vocablo rabdomancia
hasta entonces utilizado para detectar la existencia de vibraciones
energéticas en el mundo exterior y debajo de la superficie
terrestre.
Los primeros Rabdomantes se remontan a la época del hombre
de Neanderthal, según lo demuestran las pinturas halladas
en cuevas que identifican a hombres portando varas y horquillas
mientras caminaban en busca de agua o minerales.
Con el tiempo el péndulo sustituyó a las varillas
y el hombre comenzó a comprender que toda forma de vida
humana, animal, vegetal o mineral como así también
cualquier forma creada por él mismo contiene vibraciones
en correspondencia dentro de una gama de colores o sonidos como
también dentro de un amplio espectro electromagnético
que permite aceptar la idea de que la vibración es una
expresión de la vida en sus diferentes niveles en los
que cobra distintos grados de densidad.
Por tal motivo la Academia de Medicina de París decidió
invitar a todos los profesionales que estadísticamente
venían investigando y trabajando en esta técnica
para reunir la información precisa que permitiera entregar
al mundo científico una herramienta certera de aplicación
concreta en su polifacético universo.
Y fue un sacerdote, el Padre Bouly quien propuso ante los congresales
la palabra RADIESTESIA que fue unánimemente aprobada.
Detectar una desarmonización en el cuerpo físico,
mental o espiritual, como así también en el entorno
vibratorio en el cual el hombre habita o trabaja permaneciendo
la mayor parte de su vida, nos puede indicar las causas de los
inconvenientes.
La Radiestesia y la Teleradiestesia nos permiten encontrar un
camino hacia nuestra Armonización. Para lograrla existen
muchos procedimientos posibles. |