Por el Licenciado Walter Ariel Di Nóbile
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La palabra Radiestesia fue creada y aprobada en un Congreso celebrado en Avignon, Francia en 1933 para substituir el vocablo rabdomancia hasta entonces utilizado para detectar la existencia de vibraciones energéticas en el mundo exterior y debajo de la superficie terrestre.
Los primeros Rabdomantes se remontan a la época del hombre de Neanderthal, según lo demuestran las pinturas halladas en cuevas que identifican a hombres portando varas y horquillas mientras caminaban en busca de agua o minerales.
Con el tiempo el péndulo sustituyó a las varillas y el hombre comenzó a comprender que toda forma de vida humana, animal, vegetal o mineral como así también cualquier forma creada por él mismo contiene vibraciones en correspondencia dentro de una gama de colores o sonidos como también dentro de un amplio espectro electromagnético que permite aceptar la idea de que la vibración es una expresión de la vida en sus diferentes niveles en los que cobra distintos grados de densidad.
Por tal motivo la Academia de Medicina de París decidió invitar a todos los profesionales que estadísticamente venían investigando y trabajando en esta técnica para reunir la información precisa que permitiera entregar al mundo científico una herramienta certera de aplicación concreta en su polifacético universo.
Y fue un sacerdote, el Padre Bouly quien propuso ante los congresales la palabra RADIESTESIA que fue unánimemente aprobada.
Detectar una desarmonización en el cuerpo físico, mental o espiritual, como así también en el entorno vibratorio en el cual el hombre habita o trabaja permaneciendo la mayor parte de su vida, nos puede indicar las causas de los inconvenientes.
La Radiestesia y la Teleradiestesia nos permiten encontrar un camino hacia nuestra Armonización. Para lograrla existen muchos procedimientos posibles.